Se explica que los delincuentes suelen apuntar a adultos mayores (mayores de 70-75 años) por ser considerados más vulnerables y fáciles de reducir. Estos robos, a menudo, no buscan grandes botines, sino alhajas, dinero o la jubilación.
Se estima que 9 de cada 10 robos a viviendas tienen como víctimas a adultos mayores. Estos asaltos suelen contar con una inteligencia previa sobre la presencia de personas mayores en el domicilio.