El programa aborda problemáticas como el vicio, la depresión y las enfermedades que afectan a las familias, presentándose como una solución a través de la fe y la intervención divina.
Se presentan testimonios de Sebastián, quien superó el alcoholismo y la violencia familiar; Marcela, liberada de ataques de pánico, depresión y adicciones; y José, quien intercedió para la sanación de su sobrino de dengue.
Se invita a los espectadores a acercarse a la iglesia para recibir "agua viva", un elemento simbólico que, según la creencia, facilita la conexión con Dios y promueve la sanación y el cambio personal.