Venezuela enfrenta una doble crisis: la devastación causada por dos fuertes terremotos y la necesidad de reconstrucción. El gobierno interino negocia con el FMI la liberación de activos del país retenidos, incluyendo aproximadamente 2.000 millones de dólares en oro depositados en el Banco de Inglaterra, para atender la emergencia humanitaria. El organismo internacional, a través de su portavoz Julie Kozak, discute la entrega de un tramo de reserva de 350 millones de dólares, independientemente de los derechos especiales de giro.
Delcy Rodríguez, en su rol de Presidenta Interina, ha solicitado la devolución del oro venezolano al rey Carlos III de Inglaterra, argumentando que es crucial para la reconstrucción del país. A pesar del reciente alivio de sanciones por parte de Estados Unidos, persisten restricciones y fondos estatales continúan congelados en el exterior.
La reconstrucción avanza con la convocatoria a empresas nacionales y extranjeras para la edificación de casas antisísmicas. Se han identificado zonas para nuevas viviendas y se prevé un cronograma de ejecución, con el respaldo de la ONU y la importación de viviendas prefabricadas. El gobierno reportó 190 edificios completamente destruidos y miles de personas sin hogar, además de lamentar 3.800 fallecimientos.
En paralelo, se informa sobre la recuperación de servicios básicos en La Guaira, la zona más afectada por los sismos, con un 96% de restablecimiento del servicio eléctrico y un 84% de distribución de agua potable. Sin embargo, la señal de internet es deficiente y algunas zonas permanecen incomunicadas.