Se defiende el buen funcionamiento del VAR y los arbitrajes en el Mundial, calificándolos de "perfectos" y sin reproches.
Se critica la noción de que Argentina, España o Francia llegaron a instancias avanzadas por ayuda externa, enfatizando el mérito propio.
Se menciona el desempeño de Mbappé y se cuestiona la frustración de los madridistas ante el éxito de Messi, sugiriendo que disfrutan del buen fútbol independientemente del equipo.