Se plantea la necesidad de reformar la ley, especialmente en lo referente a la prescripción de delitos, para evitar situaciones como la del caso Marcelo Coraza. Se critica que la ley actual permite que los acusados queden libres por el paso del tiempo, dejando a las víctimas sin justicia.
Se menciona la frase "echa la ley, echa la trampa", sugiriendo que siempre habrá formas de eludir la aplicación de la justicia. La falta de un juicio por la verdad deja abierta la duda y la expectativa en la sociedad sobre lo realmente sucedido.