Ucrania afirma haber intensificado sus ataques contra barcos que supuestamente pertenecen a la flota fantasma de Rusia, atacando 14 embarcaciones en el mar de Azov, incluyendo 12 barcos petroleros. Según las fuerzas militares ucranianas, los barcos eran utilizados para suministrar combustible al ejército ruso y transportar petróleo, violando sanciones internacionales.
Vladimir Putin calificó estos ataques como un intento de dañar la economía rusa y crear preocupación social, asegurando que el sistema energético ruso posee una gran resiliencia.