Las amenazas de Donald Trump de retirar a Estados Unidos de la OTAN han escalado, tildando a la alianza de "amenaza vacía" y a sus miembros de "cobardes". Aunque no hay un anuncio formal de retirada, EE.UU. ya comenzó a retirar bases de aviones de combate y submarinos de países de la OTAN, lo que podría interpretarse como el inicio de un repliegue.
La legalidad de que un presidente rompa un tratado ratificado por el Senado es cuestionable, pero como comandante en jefe, podría ordenar el repliegue de tropas. Este escenario enfrentaría resistencia incluso en el Congreso de EE.UU., pero no existe una palanca legal o política que lo impida.