Se aborda la necesidad de un tratamiento previo del suelo en zonas afectadas por incendios antes de la plantación de árboles. Se menciona que el clima post-incendio puede generar un "lavado" de la tierra, mezclándola con cenizas y volviéndola muy liviana.
Se enfatiza la importancia de que la tierra "descanse" y recupere sus sustratos, un proceso que requiere el asesoramiento de especialistas de la Secretaría de Bosques y el INTA para asegurar la viabilidad del crecimiento de las nuevas plantas.