Se retoma la disputa por el apellido entre Teresa Costantini y su exmarido Eduardo. Teresa se niega a renunciar al uso del apellido, argumentando que junto a él construyó su fortuna y que este forma parte de su identidad.
La discusión gira en torno a si el apellido debe ser un legado familiar o si puede ser prestado. Se compara la situación con otros casos, como el de Tina Turner, y se enfatiza que, si bien Teresa ayudó a construir la riqueza, el apellido pertenece a la familia de Eduardo.