La confrontación entre Caruso Lombardi y otros panelistas continúa, con amenazas de peleas físicas y desafíos mutuos. Caruso Lombardi se defiende de las críticas y acusa a sus oponentes de no entender la situación, mientras que ellos lo retan a pelear a la calle.
Se menciona la participación de un excombatiente de Malvinas en la discusión, y se plantean escenarios de enfrentamiento directo, con o sin armas. La tensión es palpable y el debate se torna cada vez más personal.