En Suiza, la expectativa por el partido contra Argentina en cuartos de final del Mundial es alta, especialmente porque el equipo no llegaba a esta instancia desde 1954.
A diferencia de la tranquilidad habitual del país, se espera un ambiente festivo con bares abiertos hasta tarde y planes para ver el partido, que incluye la posibilidad de disfrutar de fondue y raclette. La posibilidad de enfrentar a Messi genera una gran emoción.