En Suiza, se han implementado medidas inusuales para celebrar el Mundial, permitiendo la apertura de bares hasta más tarde y la posibilidad de tocar bocina, algo normalmente prohibido.
Estas excepciones reflejan la euforia y la importancia que el evento deportivo tiene para la comunidad, generando un ambiente festivo y de unidad.
Se menciona la convivencia de los argentinos en Zúrich, quienes organizan asados y banderazos para alentar a la selección, demostrando un fuerte sentido de pertenencia y apoyo mutuo.