El sociólogo Gustavo Morelo profundizó en el análisis de los tatuajes, señalando que son una forma de expresión y una declaración personal que puede tener un carácter relacional, comunicando aspectos sobre otros o sobre relaciones significativas. Morelo mencionó estudios que indican que aproximadamente el 40% de la población menor de 40 años tiene tatuajes, considerándolo un hecho social.
Se planteó la dualidad del tatuaje como una declaración íntima y, a la vez, una forma de vincularse con otros, ya sea a través de la familia, seres queridos fallecidos o amistades importantes. El tatuaje se presenta como una manera de representar simbólicamente a personas que han marcado la vida de quien lo lleva.