Se analiza la posible situación de la selección argentina jugando "sola ante el mundo" en futuras instancias del Mundial, enfrentando a rivales como Inglaterra o Noruega. Se considera que esta circunstancia, lejos de ser un problema, puede ser un "combustible puro" para el equipo.
La idea de que muchos países podrían desear la derrota argentina genera un plus de motivación, apelando al sentimiento histórico y a la rivalidad con ciertas selecciones. Se espera que este factor juegue a favor del equipo nacional en su camino hacia la final.