Seis esferas metálicas aparecieron sorpresivamente en una playa de Queensland, Australia, generando alarma y especulaciones sobre su origen. Tras una rápida investigación por parte de los servicios de emergencia e inteligencia, se determinó que no se trataba de ovnis.
Las esferas fueron identificadas como restos de cohetes, parte de la denominada "basura espacial". Afortunadamente, no representaban un peligro grave ni tenían origen extraterrestre, disipando la preocupación inicial.