Rusia enfrenta una crisis de combustible que ha provocado largas filas en estaciones de servicio y escasez en más de la mitad de sus regiones. Los ataques a refinerías han generado esta situación.
El gobierno ruso impuso una restricción total a las exportaciones de combustible y autorizó la circulación de gasolina Euro 3. Los precios de la gasolina han subido un 2,11% y el diésel un 3,35% en la última semana.