En Moscú, dos robots, Robert y Matilda, sellaron su amor en una ceremonia que tuvo lugar en una biblioteca. Este evento marca un hito en el mundo de la robótica y la inteligencia artificial, mientras la humanidad parece casarse menos.
Los robots intercambiaron pulseras en lugar de anillos y celebraron su unión con invitados humanos. La iniciativa, liderada por Ana Wagnerstein de Haití Imperial, se llevó a cabo en un ambiente festivo con coreografías y discursos sobre el amor, la familia y la fidelidad, valores que también comparten estas máquinas.