Se reflexiona sobre la necesidad de que personas como Ricardo Ford tuvieran que viajar al extranjero para vivir libremente su sexualidad, debido a la falta de aceptación en Argentina. Se plantea la pregunta de si en la actualidad, con una sociedad más abierta, él habría podido ser él mismo sin necesidad de ocultarse.
Se menciona que estas "contrataciones" de mujeres para simular relaciones eran una forma de ocultar su homosexualidad. A pesar de esta doble vida, se destaca que, según Marta Ford, él nunca mintió a sus hijos sobre su verdadera identidad.