La psicología deportiva se enfrenta a la persistencia del pensamiento mágico y las cábalas en el ámbito deportivo, proponiendo su reemplazo por rituales con base científica. Se busca validar el trabajo psicológico a través de tests y pruebas con sustento empírico.
Se reconoce la existencia de prácticas como los brujos o la obsesión por las cábalas, pero se enfatiza la importancia de la racionalidad y el conocimiento científico para abordar los desafíos deportivos. Los rituales, a diferencia de las cábalas, son herramientas que ayudan al deportista a ordenarse y focalizarse.
A pesar de las resistencias, la psicología deportiva se consolida como un área esencial, validando su práctica y demostrando su impacto positivo en el rendimiento y el bienestar de los atletas.