Se reitera que el policía actuó en defensa propia, utilizando su arma reglamentaria ante el intento de robo. Se recuerda un caso anterior donde un joven fue asesinado al resistirse a un robo.
Se argumenta que el policía, al portar su arma reglamentaria, se convierte en un potencial agresor si la utiliza indebidamente. Sin embargo, en este caso, se considera que actuó conforme al protocolo, defendiéndose de un ataque.