Se genera polémica en torno a una jugada que podría haber sido penal para Bélgica contra Argentina, la cual no fue sancionada por el árbitro Michael Oliver. Los comentaristas expresan su disconformidad, calificando la situación de "escándalo" y "penalazo".
Se debate si la mano que tocó la pelota tras un rebote a un compañero debe ser sancionada como penal. Un comentarista argumenta que "si hay un rebote de un compañero no es penal", mientras que otros consideran que la mano estaba "muy extendida" y la jugada era "muy grosera". La decisión del árbitro de no revisar la jugada en el VAR aumenta la controversia.
A pesar de las protestas de los jugadores belgas y del director técnico Rudy García, no se modificó la decisión. Se menciona la posibilidad de que el Mundial esté "arreglado", pero se aclara que esto es una opinión de los belgas. La discusión se centra en la interpretación de las reglas y la actuación arbitral.