Tras la victoria de Francia sobre Marruecos en el Mundial, París se convirtió en escenario de intensos festejos. Miles de ciudadanos salieron a las calles para celebrar el pase a la final, congregándose en puntos neurálgicos como la Plaza de Colón.
A pesar del júbilo, se desplegó un importante operativo policial debido a antecedentes de incidentes violentos en celebraciones anteriores. Los festejos, que incluyeron cánticos y caravanas de autos, se extendieron por diversas zonas de la ciudad, incluyendo los Campos Elíseos.