La escalada de tensiones entre Irán y Estados Unidos pone en riesgo la seguridad de los países del Golfo que albergan bases militares estadounidenses.
Aunque Irán no ha atacado directamente a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, estos países cuentan con importantes bases aéreas de EE.UU. Omán, que mantiene buenas relaciones con ambos, ha facilitado la diplomacia discreta.
Irán insiste en la no presencia de bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, mientras que la situación geopolítica genera incertidumbre y podría alterar la política exterior de países como Kuwait, que tradicionalmente ha sido mediador.