Se enfatiza la importancia de la prevención y el diálogo familiar para abordar la ludopatía en niños y adolescentes. Se desmitifica la idea de que el cansancio parental es una excusa para no enfrentar el problema.
Se insta a los padres a animarse a preguntar, crear espacios de confianza y escuchar atentamente a sus hijos, preparándose para conversaciones difíciles y ofreciendo acompañamiento para buscar soluciones sin enojarse, ya que el enojo cierra el diálogo.