La cumbre de la OTAN, marcada por la tensión central de las exigencias de Donald Trump sobre mayores gastos en defensa, concluyó con un comunicado conjunto que, según el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reflejó unidad. Trump exigió a la alianza equiparar el aporte estadounidense y alinearse con las prioridades estratégicas de EE.UU., elevando la propuesta del 2% al 5% del PIB en defensa.
Horacio Sánchez, doctor en ciencia política, considera que la cumbre sirvió para limar asperezas acumuladas por conflictos como el de Ucrania y la guerra contra Irán. Señala que las discrepancias entre Europa y Estados Unidos se han reducido, y que Trump ha asumido una postura menos cuestionable respecto a la guerra de Ucrania.
Federico García, profesor de ciencias políticas, opina que se limaron asperezas en cuanto a la obediencia a la sugerencia de Trump de aumentar el gasto militar. Sin embargo, señala que el propio EE.UU. no cumple con ese requerimiento, utilizando solo el 3% de su PIB en defensa. García sugiere que la OTAN actúa cada vez más según los intereses de EE.UU., buscando aliviar sus finanzas y favorecer su industria militar.