La representante de la ONU, Rosemary Di Carlo, y los representantes del Reino Unido enfatizaron la extrema fragilidad de la situación actual y la necesidad imperiosa de desescalar las operaciones militares para evitar una guerra abierta.
Las posturas expuestas en el foro internacional evidenciaron profundas divisiones geopolíticas. Francia y el Reino Unido condenaron las ofensivas iraníes y exigieron la reapertura incondicional del Estrecho de Ormuz.