Londres experimenta temperaturas extremas, con un promedio de 37 grados, como parte de la tercera ola de calor del año en el Reino Unido.
La alta temperatura dificulta el uso del transporte público, con usuarios quejándose de sofoco en colectivos y trenes. Las vías ferroviarias se han visto afectadas, interrumpiendo servicios por el riesgo de derretimiento y accidentes. Se registran ocho días consecutivos con temperaturas superiores a los 34 grados, un récord para lo que va del 2026.