Los incidentes ocurridos tras la victoria de Francia sobre Marruecos en la Copa del Mundo se enmarcan en un contexto de tensiones sociales y raciales en Francia, exacerbadas por las políticas migratorias. La selección francesa, compuesta mayoritariamente por jugadores de origen africano, se vio envuelta en disturbios que lamentablemente resultaron en la muerte de un adolescente.
Se menciona una ley reciente que permitiría el uso de armas por parte de las autoridades en situaciones de disturbios, lo que ha generado críticas de la oposición. La violencia se extendió a otras ciudades europeas como Londres y Países Bajos.
En el ámbito deportivo, Francia demostró superioridad en la cancha, con actuaciones destacadas de Mbappé y Dembélé. El arquero marroquí Bono fue figura a pesar de la derrota. Se especula con posibles enfrentamientos futuros en la Copa del Mundo entre equipos europeos y Argentina.