Nachito Montenegro relata su mudanza a Buenos Aires a los 15 años desde su pequeño pueblo de Radatili, de 11.000 habitantes. Describe el contraste entre la tranquilidad de su hogar y el bullicio de la capital, con sus múltiples líneas de colectivo, subte y edificios.
A pesar de la resistencia inicial de su madre, su insistencia por perseguir su carrera en el automovilismo la convenció de dejarlo ir, aunque la preocupación por la escuela también influyó en la decisión.