Máximo Kirchner propuso deshonrar el pago de la deuda externa, una postura que contrasta con la visión oficialista y las recomendaciones del FMI.
El kirchnerismo, según se expone, busca fomentar la impresión de billetes para generar una "ilusión" y mantener a la población en un estado de pobreza e ignorancia. Esta estrategia se contrapone a la necesidad de seriedad y responsabilidad fiscal que, según los analistas, requiere el país.
La propuesta de Kirchner de no pagar la deuda externa se enmarca en un contexto de dificultades económicas y de creciente endeudamiento, donde se cuestiona la efectividad de las políticas implementadas hasta el momento.