Se analizan los dos aspectos fundamentales de la fe: creer en el carácter de Dios (que Él es quien dice ser) y creer en su capacidad para cumplir sus promesas. Se señala que Adán y Eva fallaron en el primer aspecto al no creer en Dios ni en su palabra, sino en una "verdad inventada".
Por otro lado, se menciona a Tomás, quien falló en el segundo aspecto al dudar de la resurrección de Jesús, necesitando pruebas físicas para creer. En contraste, Abraham es presentado como un modelo de fe, destacando en ambos aspectos: creyó en el carácter de Dios y en su poder para cumplir sus promesas, incluso contra toda esperanza.
Se subraya que la fe no es solo creer, sino tener la certeza de que Dios hará lo que ha dicho. Esta doble confianza en el carácter y la acción de Dios es lo que glorifica al Señor y fortalece nuestra relación con Él.