Las guerras modernas se caracterizan por ser "híbridas", combinando frentes de combate físico con la guerra psicológica y la lucha por la supremacía tecnológica.
Se destaca la importancia de la inteligencia y la tecnología como campos de batalla, con rivalidades como la de Estados Unidos y China en el avance tecnológico.
Se menciona que estas guerras buscan angustiar a las sociedades, generando un clima de alerta permanente y ralentizando proyectos personales, lo que contribuye a un círculo vicioso de malestar.