Se narra una anécdota sobre cómo la lectura de la Biblia influyó en la consecución de goles para Argentina. Alguien leyó el capítulo 24 del Génesis, que casualmente tiene el número 24 en la espalda de un jugador, y tras ello se marcaron goles.
Se sugiere una conexión entre la fe, la lectura bíblica y los resultados deportivos, interpretando estos eventos como señales divinas o coincidencias significativas.