Los vecinos de Isidro Casanova describen cómo han tenido que modificar radicalmente su sistema de vida para intentar protegerse de la delincuencia. A pesar de contar con rejas, cámaras de seguridad y otras medidas, la inseguridad persiste.
La vida social se ha visto afectada, ya que los vecinos deben tomar precauciones extremas al salir y entrar de sus casas, limitando sus interacciones y modificando sus rutinas diarias por miedo a ser víctimas de robos o asaltos.