Un trágico incendio en Almería, España, ha dejado un saldo de 12 muertos, 23 desaparecidos y cientos de evacuados. El siniestro se originó por la caída de una línea eléctrica en una zona boscosa y se propagó rápidamente, arrasando unas 4.000 hectáreas.
Las víctimas fatales, entre las que se encuentran turistas británicos, fueron encontradas en casas aisladas y en un camino agrícola. El incendio se produce en un contexto de intensas olas de calor que azotan Europa, y en Andalucía en particular, donde la sequía ha convertido la vegetación en combustible perfecto.
Los bomberos continúan luchando contra las llamas en España y Portugal. Un testigo relató la devastación, perdiendo todo excepto su perro y su coche, y expresando la dureza del verano que se avecina.