La Iglesia Santa Felicitas, ubicada en el barrio de Barracas, es un imponente edificio ecléctico construido en homenaje a Felicitas Guerrero de Alzaga, víctima de uno de los primeros femicidios de la historia argentina.
Felicitas, heredera de una gran fortuna, fue obligada a casarse con Martín de Alzaga, un hombre mucho mayor que ella. Tras enviudar y comenzar una nueva relación, fue asesinada por su antiguo pretendiente en la que hoy es la casa quinta de la familia Alzaga, lugar donde se erige la iglesia.
La construcción, encargada por la madre de Felicitas al arquitecto Bunge, presenta una mezcla de estilos neogótico y clasicista. Curiosamente, la iglesia, que fue privada y financiada por la familia, tiene la particularidad de no realizar casamientos debido a una leyenda que augura mala suerte en el matrimonio para quienes se unan allí.
Además de la iglesia, el complejo incluye el Museo Santa Felicitas, el "templo oculto" con vitrales y túneles, y la tumba de Felicitas en el cementerio de La Recoleta. La leyenda popular dice que su espíritu aún se aparece en las noches, llorando por su trágico destino.