Charlie Boto, un apasionado de los mundiales, comparte su experiencia y filosofía de vida ligada a la colección de camisetas. Su cuarto mundial lo vive con la misma intensidad que el primero, iniciado en Brasil 2014 junto a su hijo.
El coleccionismo de camisetas se convirtió en una lección de perseverancia para su hijo, quien aprendió a superar dificultades, incluyendo las barreras del idioma y la negativa de otros coleccionistas, para lograr sus objetivos.
Boto también adquirió la pelota con la que se jugará la final del mundial por 200 dólares y busca completar su colección de 31 camisetas titulares y suplentes de Qatar 2022, además de dos camisetas especiales y una firmada por Lionel Messi.