Se registraron gritos y confrontaciones violentas entre las participantes de Gran Hermano, Tamara Paganini e Isol Santos Rossi.
Los panelistas del programa describieron los altercados como "los gritos más violentos y tumberos de la historia de Gran Hermano", comparando la situación con la de un pabellón.
Se señaló que esta violencia verbal no solo se dirigió hacia las concursantes, sino también hacia el programa y la producción, generando un clima de tensión.