Se analiza la pasión por el fútbol en Europa en comparación con Sudamérica, desmitificando la idea de que los europeos son menos apasionados. Se menciona que, a pesar de las diferencias culturales, el amor por el deporte es profundo.
Se destaca la tradición marítima de Noruega y cómo se ha reflejado en la cultura popular, especialmente a través de una canción que se volvió viral antes del mundial. La euforia se manifestó con 100.000 personas celebrando en las calles de Oslo, capital de Noruega, un país de 5 millones de habitantes.