Se comenta la inusual tranquilidad en las calles, especialmente en comparación con días laborables habituales. Se atribuye esta calma a la combinación del reciente feriado y el hecho de ser viernes previo a un fin de semana largo. Se observa una notable disminución del movimiento comercial y de personas en comparación con otros días.
Se destaca que, si bien los comercios de barrio suelen mantener un horario más extendido, la afluencia de público es significativamente menor. La administración pública y los colegios, al no tener actividad, contribuyen a esta atmósfera más relajada en la ciudad.