Se cuestiona la falta de políticas públicas serias para abordar la delincuencia y la exclusión social. Se argumenta que la pobreza y la falta de oportunidades laborales y educativas empujan a los jóvenes a la delinquir.
Se critica que las decisiones políticas se toman sin considerar la realidad de los barrios y que los jóvenes no tienen libertad de elección debido a las precarias condiciones de vida.
Se señala que el mensaje de que la vida no vale nada y la falta de empatía contribuyen a la violencia y la delincuencia.