Se desarrolla una conversación con Horacio Pagano desde Estados Unidos, donde se discuten las expectativas para el Mundial. Se mencionan posibles cruces en la competición, incluyendo a Suiza, Inglaterra y una final hipotética entre Argentina y Francia.
La conversación tiene un tono informal, con referencias a la ingesta de cerveza y la dificultad de la comunicación. Se expresa el deseo de evitar jugar contra Inglaterra y se habla de la necesidad de ganar los partidos previos contra Suiza e Inglaterra para avanzar en el torneo.