Europa aumenta su gasto militar destinando el 5% del PBI, el doble de la meta anterior, ante la amenaza de Estados Unidos de abandonar la OTAN. Países como Alemania, Francia y Reino Unido incrementan sus inversiones en defensa, proyectándose como el nuevo eje de la seguridad continental.
Alemania levanta el mayor ejército del continente, Francia extiende su disuasión nuclear, y Reino Unido promete su mayor rearme en una generación. Estas naciones buscan asegurar su defensa ante la posible retirada estadounidense, mientras Rusia y China se benefician de una OTAN dividida.