Mariano Garcés Grisi, director de una escuela de tango y folclore argentino en Barcelona, comparte cómo la cultura argentina se vive intensamente en el extranjero, especialmente durante el Mundial. Explica que la pasión por la selección es tan grande que incluso se llegan a cancelar clases regulares de tango para poder ver los partidos, algo que sorprende a sus alumnos catalanes.
Mariano relata anécdotas de cómo sus alumnos, al principio escépticos, terminan contagiándose del fervor argentino por la selección. Compara esta entrega total con la que se vive en Argentina, donde parar todo para ver jugar a la selección es una norma cultural arraigada.
El entrevistado también menciona que la escuela funciona como un espacio de "argentinidad", donde se comparten tradiciones y se vive la cultura de manera profunda. A pesar de que su pareja es catalana, entiende y apoya esta conexión emocional con la selección, reconociendo la importancia de estos momentos para la comunidad argentina en el exterior.
Finalmente, reflexiona sobre el sufrimiento vivido durante el último partido y la importancia de alentar a la selección hasta el último minuto, destacando la singularidad de esta pasión que trasciende fronteras.