El doctor Sergio Grossman, psiquiatra, aborda la diferencia entre el enojo pasajero y el trastorno explosivo intermitente.
Señala que la ira no debe ser simplemente descargada, ya que esto puede llevar a comportamientos incivilizados y a la ruptura de vínculos sociales. En lugar de expresar el enojo de forma impulsiva, se debe procesar y gestionar.
La tolerancia a la frustración es clave; cuanto menor es la capacidad de aceptar que las cosas no salgan como se esperan, mayor es la propensión a reaccionar con enojo.
Cuando los arranques de enojo son permanentes y la persona se siente mal después, pero no logra controlarlos, podría tratarse de un trastorno explosivo intermitente, una condición que requiere atención profesional para la salud mental.