Se relata un encuentro casual entre Elba Marcovecchio y Romina. Marcovecchio explica que se fue temprano de un evento debido al cumpleaños de Romina y que, a pesar de haber tratado de mentirosa, hubiera saludado a Romina si la hubiera visto.
El incidente ocurrió en un contexto de miradas y atención, donde un saludo podría haber sido interpretado de diversas maneras. Marcovecchio enfatiza que no se escondió y que su partida anticipada se debió a un compromiso personal.