La tensión entre Estados Unidos e Irán escala con ataques iraníes a Dubái, Bahréin, Qatar y Jordania, países con bases estadounidenses. El presidente de EE.UU. anunció una pausa en los ataques.
Israel, a través de Netanyahu, manifestó su disposición a nuevos ataques contra Irán si Washington lo solicita. Se reveló que la inteligencia israelí alertó a EE.UU. sobre un complot iraní contra Donald Trump, lo que explicaría las medidas de seguridad adicionales y el cambio de avión presidencial.
Se especula sobre el objetivo militar de un misil estadounidense que cayó cerca de la planta atómica de Busher en Irán, comparando la peligrosidad con la situación en Zaporizhia. La situación general es volátil, con acciones que bordean lo impredecible y un riesgo latente de escalada mayor.