Se compara la incidencia delictiva entre el conurbano bonaerense y la Ciudad de Buenos Aires, señalando que en esta última los delitos son más frecuentes en barrios céntricos y acomodados.
Se argumenta que esto se debe a que en esas zonas hay más personas con poder adquisitivo y turistas, lo que las convierte en objetivos más atractivos para los delincuentes. Se menciona Palermo como un ejemplo de barrio "picante" en términos de delitos.