El sistema de salud cubano atraviesa un grave deterioro bajo el régimen actual, caracterizado por la escasez de medicamentos, la falta de equipamiento médico operativo y un éxodo masivo de profesionales. La situación golpea especialmente a áreas sensibles como la oncología, donde cientos de pacientes esperan diagnósticos y tratamientos.
Las autoridades sanitarias admiten problemas con equipos obsoletos y limitaciones de recursos que dificultan la atención médica diaria. Los cortes de energía y las complicaciones logísticas agravan aún más la crisis, repercutiendo significativamente en la sociedad cubana.