La Policía Nacional de España desbarató una organización china dedicada a la explotación sexual de mujeres, deteniendo a 16 de sus integrantes y liberando a 26 víctimas.
La red operaba en once prostíbulos distribuidos en seis provincias españolas, incluyendo Madrid, Valencia, Zaragoza, Barcelona, Tarragona y Girona. La principal responsable de la red fue arrestada y enviada a prisión provisional.